VANDOR, EL LIDER METALURGICO QUE MURIÓ LUCHANDO POR LA UNIDAD DE LA CGT

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Quien fuera Secretario General de la UOM desde el año 1958, Augusto Timoteo Vandor, dedicó sus años de sindicalismo para que Juan Domingo Perón pudiese volver de su exilio apoyado por un movimiento obrero unido y fortalecido.
Las facciones de izquierda durante el gobierno de facto de Onganía ejecutaban actos terroristas en la clandestinidad y, como también pasa hoy con diferentes matices, pretendían que la CGT deje de ser peronista para formar parte de la organización de sindicatos marxistas del resto del planeta.
Vandor comprendió la doctrina que el General Perón inculcó a la dirigencia sindical y se convirtió, aún a costa de su propia vida, en el defensor de la mal llamada “burocracia sindical” por esos grupos violentos de los años 60 y 70 que no comprendían la esencia justicialista de la defensa de los derechos de los trabajadores.
El historiador Santiago Senén González dijo hace un tiempo en una nota al Diario Perfil que en ese mes de junio de 1969, cansado, casi extenuado, el líder de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM) enviaba mensajes a diestra y siniestra: “Ofreció su respaldo a su contrincante principal, Raimundo Ongaro, buscando la unidad del movimiento obrero pero la CGT de los Argentinos no respondió y ratificó el paro general para el martes 1º de julio”. Y, agregó Senén, que Vandor mandó a sus colaboradores a entrevistar al presidente de la Junta de Comandantes en Jefe, almirante Pedro Gnavi, y al secretario de Trabajo, Rubens San Sebastián, y que agendó mentalmente una probable reunión con Onganía que podría concretarse luego de un encuentro en el recreo del sindicato de Aguas Gaseosas, el mismo lunes 30.
Ese fatídico 30 de junio de 1969, en el marco de lo que se denominó «Operativo Judas», fue asesinado de cinco disparos en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica de la calle La Rioja al 1900 de la ciudad de Buenos Aires. En su escape dejaron una bomba de trotyl que al explotar destruyó parte del edificio.
La organización guerrillera Ejército Nacional Revolucionario (ENR) se adjudicó el asesinato el 7 de febrero de 1971 y fue uno de los grupos terroristas que formaron parte de esos “imberbes” que Perón echó de la Plaza de Mayo.
Ese 30 de junio había muerto el más importante dirigente gremial de la época, de gravitación central en los turbulentos años que siguieron al derrocamiento de Perón en 1955 y que durante la agitada década del 60 fue uno de los máximos líderes del sindicalismo peronista.
Finalmente, aquellos impulsores de las versiones de Vandor enriquecido por su acción gremial para justificar su asesinato, recibieron la respuesta del escritor Juan Abelardo Ramos: “Para juzgarlo con justicia, debería agregarse que de los bienes que acumuló como el más reputado jefe gremial del país, da buena cuenta el hecho de que, al caer asesinado, su viuda debió trabajar como enfermera en un Policlínico de la UOM, para dar de comer a sus hijos. Sus asesinos se integraron más tarde a la organización terrorista Montoneros que según algunos disidentes (1979) disponía de 60 millones de dólares para derrochar, uniforme incluido, en la acogedora Europa de 1976. La viuda enfermera y el terrorista millonario constituyen una síntesis ejemplar”.

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