Testimonio de nuestro compañero Gabriel

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Mi nombre es Gabriel, tengo 34 años, trabajo en una empresa, así, como seguramente ustedes.

La verdad, no somos muchos, pero sí somos más de 25 ó 30 personas. Puedo decir que me ha tocado vivir todo lo que han explicado ellos con lujos y detalles.

No empecé en la fábrica consumiendo, sí empecé mucho antes, ya desde los 16 años.

El ambiente en el que yo estaba no era justamente el indicado, pero así sobrevivía un poco al poder ir luchando cada día. Empecé con eso como diversión, no dándole importancia. Sé que al tiempo lo vi golpeándome en la vida, cada día más. Bueno… empecé con muy poco, una vez por semana hasta llegar, y llegué a consumir los 7 días de la semana, incluyendo ya hasta hacerlo en presencia de mis hijos.

Tengo tres hijos Noelia, Macarena y Ian, que tienen de 10 años para abajo. Sé que por ahí me sentí como golpeado, porque dije: “Tengo tres chicos que necesitan de mí”. Tuve que hacer un tratamiento. Dos años antes Marcela me había dicho: “Te tenés que internar”, yo respondía esquivando, esquivando y diciendo “Sí, la tengo re-clara, no pasa nada” , terminé haciéndole caso porque realmente lo necesitaba, veía que mis chicos eran muy chicos, necesitaban de un padre, (se emociona)… perdón ¿no? pero…

Trato de explicarles algo que seguramente, a lo mejor no han pasado, o tal vez como historia, se lo ha contado algún compañero o lo han visto en algún lugar. Yo creo que la necesidad de poder estar bien hoy en día me ayudó a poder estar gozando de mis hijos, de un laburo. Porque realmente muchas personas también vienen de la misma manera. Es decir, yo no fui el único que ha pasado ese proceso. En la fábrica han venido personas que también consumían, o alcoholizadas. Y tomando como ejemplo, lo que hicieron por mí, también yo intenté poder hablar y decirles a ellos que, realmente UNO PUEDE VIVIR LA VIDA DE OTRA MANERA.

Actualmente no puedo tomar porque es un límite que me puse YO, cada uno sabe muy bien hasta donde llega, y hasta donde da. Yo llegué a un momento. En la internación me hicieron fortalecerme en un montón de cosas. Encontré esa posibilidad en el hecho que  un compañero de la fábrica, una compañera, me haya llamado, me haya preguntado y yo haya dicho: “Sí, tengo un problema”, pero cuando fuimos con Caretti me llevó a mí como obligado casi de la mano.

Llegué y realmente seguía consumiendo. Hablaba con la psiquiatra, me iba al baño, y le pegaba una consumida y volvía de nuevo otra vez. Ella me quería internar, y me quería internar, pero no, y así… era una lucha. Hasta que … bueno, no sé si es una decisión, sino una obligación de poder hacerlo para poder vivir mejor. Accedí, me interné, hice un tratamiento.

Hoy hace mucho tiempo, años ya que estoy en sobriedad, la verdad me siento orgulloso de poder ver que se puede que HAY UN ESPACIO. Así como dicen ellos, yo no tengo nada más que decir, sé que se puede. Que lo intenté yo y hay un montón de personas que también hicieron un tratamiento y que, por ejemplo, necesitaban ayuda. Gracias a Caló también porque gracias a la Obra Social, realmente, sin una obra social sin poder estar acompañado, no sé si lo hubiese hecho, porque lo quise intentar, pero en mi cabeza estaba más el tener miedo, miedo a que me echen, miedo de que todo se desbarranque.

Así es que bueno, necesité ayuda y PEDÍ AYUDA y lo principal es que hoy puedo estar disfrutando esto. Jamás me hubiese esperado poder estar acá y ser como un ejemplo, de recuperación. La verdad es que ESTOY ORGULLOSO DE MÍ, y agradezco a todos poder justamente vivir esto.

Yo sigo haciendo un tratamiento: Todos los fines de semana voy al psicólogo, porque lo necesito, voy al lugar donde me interné también, porque también lo necesito, y hay muchas personas que vienen entrando y renovándose, que realmente NECESITAN AYUDA, así soy también una persona que los puede aconsejar, decirles que SE PUEDE, que uno tiene que luchar, tiene que seguir adelante con un montón de procesos.

¿Que me costó? SÍ. Mis hijos ¿estuvieron alejados de mí? SÍ. Pero hoy es un MILAGRO poder estar GRACIAS A DIOS, con mis hijos (muy emocionado). Y no solamente con mis hijos, sino con MI VIEJA, con mis hermanos. Con las personas que realmente me querían ver bien y justamente no tenían cómo poder hacer… bueno, creo que sí, hay posibilidades que en la fábrica haya un compañero, que haya una persona, que haya este espacio, porque sé que muchas personas no consumieron pero han pasado esta situación.

Así que solamente eso. Mi experiencia es decir que SE PUEDE y que realmente hay posibilidad de poder vivir de otra manera, y seguir disfrutando de todo esto, así que GRACIAS, GRACIAS POR TODO.

 

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