Exposición completa de la Doctora Ana Rodríguez

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El tema sobre el que vamos a hablar hoy es: Los Inicios del Derecho Laboral

En la facultad es común encontrar gente que intenta explicar el Derecho Laboral como si fuera matemático: Los trabajadores la pasaban mal, se organizaron, consiguieron conquistas y ni los estados ni los empleadores dijeron nada. Todo sucedió así, todos eran buenos y un final feliz.  La realidad es que esto no fue así, la historia del movimiento obrero es una historia de lucha, de reivindicaciones constantes, de avances, de retrocesos.

Esto tan obvio que para nosotros son hoy las relaciones laborales, (las relaciones entre empleadores y trabajadores, en las cuales uno presta su tiempo y su fuerza de trabajo y otro presta los medios de producción a cambio de la paga de un salario), en sus orígenes, como no había leyes laborales, eran regulados por el Derecho Civil.

El Derecho Civil hoy, en la actualidad, se encuentra un poco en jaque o en crisis porque parte de una ficción. Parte de considerar que dos personas que van a realizar una negociación, un trato o un contrato, están en igualdad de condiciones. Ambos son libres por igual y ambos tienen autodeterminación de celebrar el contrato. En la realidad esto no es así, y esa realidad se manifiesta patentemente en diferentes negociaciones entre partes, por ejemplo al celebrar un contrato de alquiler con alguna inmobiliaria, o en la adquisición de celulares.

Sabemos que los contratos con las empresas de telefonía celular no se manejan de esta manera, el cliente intenta negociar lo que necesita y pagar un precio justo y se encuentra con que el poder de las empresas define la negociación: “El servicio es éste, tómalo o déjalo”, y puede ocurrir que luego de haber firmado un acuerdo, no podemos estar seguros de su cumplimiento, porque  medida que vamos utilizando el servicio, las empresas con frecuencia cambian unilateralmente las condiciones del contrato y los usuarios no tenemos mucho margen de pataleo. Hoy por hoy esta situación está provocando que Los Derechos del Consumidor comiencen a abrirse paso de una manera muy parecida a como se abrió camino el Derecho Laboral.

La relación entre empleador y trabajador tiene la particularidad de que no responde a esta ficción, dado que se trata de una relación asimétrica. Es una relación de poder en la que el trabajador siempre está en una situación que los académicos llaman “hiposuficiencia”, es decir, un estado de necesidad que hace que no pueda negociar solito de igual a igual.

Hay economistas que sostienen que esta relación entre empleador y trabajador es antagónica e irreconciliable: Es decir: No se van a poner nunca de acuerdo. Nunca va a existir la posibilidad de alcanzar la paz social entre los dos.

La experiencia nos indica que no es así. Precisamente hoy, los Delegados aquí presentes que han discutido Paritarias y condiciones de trabajo en los convenios pueden decirnos que, si bien es difícil, no es imposible, porque a través del diálogo y a través de la concertación de convenios, los trabajadores podemos llegar a un acuerdo con el sector patronal. A veces nos gustará más, a veces nos gustará menos, a veces saldremos más conformes, a veces menos, pero la realidad es que la mesa de diálogo es fructífera y el pacto social es posible.

El General Perón, ya a mediados del 40, respondía a quienes decían que la relación era irreconciliable, que los trabajadores podían tratar de revertir esa asimetría a través de dos escalones: El primer escalón es la unidad de los trabajadores, si el trabajador está solito nunca va a poder conseguir nada, si el trabajador se une, es como si adelantara un casillero. Y la otra herramienta o factor que tenían los trabajadores para poder superar su hiposuficiencia eran, y son actualmente, las leyes laborales. Si nosotros tenemos un movimiento obrero que está organizado, que está en unidad y a eso le agregamos que contamos con un bagaje de leyes que respaldan lo que ellos están pidiendo, ya estamos en una situación más equilibrada.

Hoy esa es nuestra realidad. Nosotros independientemente de algunas cuestiones coyunturales que hacen que la CGT esté más cerca o menos cerca, la realidad es que tenemos un movimiento obrero orgánico y doctrinario, con doctrina, y tenemos leyes a nuestro favor.

Pero esto no fue siempre así, entonces, vamos a charlar un rato sobre cómo llegamos hasta este presente.

Adquirir estas conquistas no fue un proceso Light ni muy feliz. Muchos compañeros regaron con sangre la historia para que hoy contemos con este presente y básicamente el orgullo que hoy tenemos que sentir nosotros por formar parte de este gremio histórico es directamente proporcional a la responsabilidad que pesa sobre nuestras espaldas de seguir haciendo de nuestro gremio el gremio que es y que ha sido a lo largo de la historia.

Las etapas que atravesó el movimiento obrero básicamente las podemos dividir en cuatro:

  • La primera fue la etapa de la REPRESIÓN. Antes de la revolución industrial regía el sistema económico de los latifundios. La gente tenía grandes extensiones de campos con pocos siervos que trabajaban el campo. Los trabajadores, primero realizaban tareas muy diferentes, además de eso, en momentos de año diferentes, entonces no había una conexión en la que cada uno pudiera charlar sobre cuáles eran sus penurias e intentar organizarse, es decir, la propia naturaleza de la tarea conspiraba para la organización de los trabajadores.

Con la revolución industrial eso cambió: Estábamos todos a lo largo de la cadena de montaje, expuestos a los mismos riesgos, bajo la explotación del mismo patrón, entonces ahí se empieza a generar el germen de la organización. Con la revolución industrial ya en curso, como suele suceder a veces, lo más fácil cuando algo no les gusta a determinadas personas, es prohibirlo. Entonces las asociaciones sindicales que empezaban a gestarse como sociedades de socorros mutuos, que eran muy chiquitas, empezaron a ser reprimidas por los estados y por los empleadores. Los sindicatos eran asociaciones ilícitas. El derecho a asociarse era un delito y por lo tanto el delegado era un delincuente, de esa manera era concebido.

Ejemplos a lo largo de la historia tenemos en Francia la ley Chapelier, en Inglaterra la Combination Acts, y en Argentina las leyes de Residencia y de Defensa Social.

Argentina tiene la particularidad de sus grandes extensiones de campo y en aquellos años (1800) se había definido una Patria Puerto, una Patria Agro Exportadora que no le daba lugar ni importancia a la cuestión de la Industria. En ese contexto histórico comenzaron a bajar de los barcos nuestros abuelos, y bisabuelos, inmigrantes que venían básicamente a trabajar la tierra, y se encontraron con la realidad de que la tierra estaba siendo monopolizada en pocas manos muy concentradas de poder. Entonces empezaron a reunirse en pequeños talleres y formaron los primeros centros urbanos. Con sus ganas de trabajar traían del otro lado del charco sus ideologías, el anarquismo, el socialismo y empezaron a reunirse. Y como pasó en otros lugares en el mundo, en lugar de fomentarlo, de cuidarlo, el Estado optó por reprimirlo. La ley de Residencia de 1902 lo que decía básicamente era que todo aquel extranjero que se agrupara o intentara agremiarse iba a ser deportado, y la ley de Defensa Social lo que decía era que se facultaba a la policía a que cuando existan reuniones reivindicatorias de derechos tenían que ser sofocadas, reprimidas y si existía algún tipo de prensa obrera podía ser censurada.

Otros ejemplos de esta etapa represiva para con el derecho colectivo son los acontecimientos de la Semana Trágica, los hechos de Santa Cruz en 1921 – 1922, los hechos de la Forestal en Chaco, y todo esto desencadenó en que la realidad era que por más que intentaran prohibirlo y con eso buscaban que los delegados o los trabajadores dejaran de organizarse, lo único que lograron fue llevarlos a la clandestinidad. Todo siguió igual, solo que en el marco de la ilegalidad. Por eso no les quedó otra, en un determinado momento histórico, después de estos hechos trágicos que mencionaba recién, tuvieron que dejar de prohibirlo.

  • La segunda etapa fue la de la TOLERANCIA, palabra horrible tolerancia, porque se tiene que respetar, no “tolerar” al otro. Es una palabra muy fea pero los académicos usan ETAPA DE TOLERANCIA porque NO ESTABA REGLAMENTADO el derecho a sindicarse sino que solo NO ESTABA PROHIBIDO. Entonces, como dice nuestra Constitución: “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni privado de lo que ella no prohíbe”, por lo tanto, los trabajadores continuaron organizándose. Tal vez esto que parece una conquista leve o a medias, pero en realidad fue un gran paso porque los delegados dejaron de ser vistos como delincuentes.
  • La tercera etapa es la que estamos transitando, es la etapa de RECONOCIMIENTO y se divide en sub-etapas:
    • El primer reconocimiento es legal. Tenemos una ley de Asociaciones Sindicales que reconoce el trabajo de los gremios.
    • El segundo reconocimiento es el Constitucional. Lamentablemente no está vigente la Constitución del 45 de Perón, que dedicaba grandes capítulos con muchos artículos relativos a los derechos económicos, sociales y culturales de la mujer, de la ancianidad, de los trabajadores. La Revolución Fusiladora del 56 reformó por decreto la constitución en el 57, dejando todos esos derechos resumidos en un solo artículo, el 14 Bis, pero tenemos un reconocimiento constitucional de nuestro derecho a organizarnos.
    • El tercer momento está en vías de consolidarse: Reconocer el Derecho de Organización de los Trabajadores a nivel Internacional como un DERECHO HUMANO. En la actualidad desde la OIT, desde la ONU, desde la Corte Interamericana y desde distintos espacios de integración se está buscando que la libertad sindical, la democracia sindical, sean considerados Derechos Humanos.

Volvamos al reconocimiento legal.

En Europa se dio para fines del 1800. En Argentina se logró con ese Fulano llamado Juan Perón a mediados de 1940. Perón decía siempre algo: que el Movimiento Obrero tiene vocación de unidad, pero siempre había distintos factores que tendían a fragmentarlo, coyunturales, distintos, y que él tenía que hacer algo para ordenar esto. Cuando uno lee la historia o la interpreta se da cuenta que evidentemente era así, porque, por ejemplo, el gobierno de Marcelo T. de Alvear enfrentó 519 paros y 6 huelgas generales, por lo tanto el movimiento obrero estaba organizado, pero estaba dividido en cuatro centrales obreras: La FOA, la FORA, la UGT y la CORA. Cuatro centrales obreras para organizar toda esa cantidad de paros y de huelgas. Entonces lo que propuso Perón fue que desde el Estado se empuje un poco a los trabajadores a que estén unidos. Y eso es nuestra ley de Asociaciones Sindicales de hoy.

Me detengo un minuto en la década de 45 al 55 para retomar esta cuestión del Derecho Laboral. Cuando no existían leyes laborales, era muy difícil hablar de Derecho Laboral, porque no había leyes que lo sustentaran. Con Perón en la Secretaría de Trabajo, y luego en la Presidencia y con esa gran cantidad de conquistas que van desde el Estatuto del Peón, el Estatuto del Empleado de Casas Particulares, leyes en cuanto a la Jornada, Vacaciones, Aguinaldo, todo eso fue como apilándose y se comenzó a pensar que habiendo tantas leyes, había, evidentemente, un Derecho Laboral.

Yo me canso de escuchar y me pone piel de gallina, me genera mucha ira, cuando se dice que el Derecho Laboral tiene que ser un poco más imparcial. “El Derecho Laboral es todo para los trabajadores che, no eso no es un derecho”. Nosotros tenemos que respirar profundo, tomar aire, e intentar responder categóricamente a ese tipo de afirmaciones que suenan lindo, porque parece que fuere injusto y generara desigualdades el derecho laboral. Hay que saber responder a eso. La realidad es que nosotros decíamos recién que la relación laboral es asimétrica, entonces si yo con el Derecho Laboral voy a venir a darle un poquito a éste y un poquito a éste, la asimetría va a seguir existiendo. Las diferencias entre trabajador y empleador van a seguir existiendo. Entonces el Derecho Laboral tiene que venir a generar diferencias jurídicas para contrarrestar diferencias reales, que son las diferencias de poder. Si hubiera sido creado para reglamentar para que todo siga igual, mucha funcionalidad no tendría el Derecho Laboral.

Con el Derecho Laboral, que en Argentina comienza con el Peronismo surgen reivindicaciones como que el trabajo no es mercancía, el trabajador no es un bien de cambio del mercado, el salario no es un precio ni un costo laboral, son todas batallas simbólicas que quieren decir mucho desde lo jurídico. Actualmente yo sigo renegando con la cuestión de los Recursos Humanos. Muchachos, si son humanos no son recursos, pónganle Dirección de Personal, pónganle otro nombre ¿por qué Recursos Humanos?, recursos tenemos Informáticos, tenemos recursos electrónicos, pero los humanos no son recursos. Son todas batallas simbólicas que nosotros no tendríamos que dejar de dar o empezar a perder, hay que reivindicarlas todo el tiempo.

Nos quedamos. Derecho Laboral:

El Derecho Laboral está vertebrado como si fuera un triángulo en tres aspectos: El Derecho de las Relaciones Individuales del  trabajo, el Derecho de las Relaciones Colectivas del Trabajo y la Seguridad Social. Actualmente hay una gran tendencia a considerar una nueva esquina para ese triángulo que es la Filosofía del Derecho del Trabajo.

Como venimos diciendo el Derecho del Trabajo tiene que generar diferencias para los trabajadores y se estructura en base al principio protectorio: “brindar protecciones todo el tiempo para contrarrestar la necesidad y la hiposuficiencia del trabajador”.

Hoy por hoy tenemos muchas leyes laborales que salen del Congreso y que son flexibilizadoras, por ejemplo: la ley que establece el período de prueba y la ley que establece contratos a plazos fijos. Esas son leyes flexibilizadoras que atentan contra el principio protectorio, entonces hay un grupo de académicos que lo que intenta es generar una coherencia en el Derecho Laboral y estudian para eso.

De las otras tres aristas que son las comunes, la Seguridad Social es un aspecto del Derecho Laboral que nuclea normas que lamentablemente en nuestro país son normas que están desperdigadas no están codificadas, no tienen coherencia. Responden a distintas jurisdicciones son muy difíciles de entender. Si cualquiera quiere ver cómo se va a jubilar está el CIPA, el IPC, el no sé qué, son leyes muy complejas, pero bueno, por lo menos las tenemos. El derecho de la Seguridad Social lo que viene a hacer es ayudar al trabajador ante determinadas contingencias, que son hechos que suceden en la vida de los trabajadores que pueden ser imponderables, que a veces son inevitables, algunos positivos y otros negativos. Una contingencia inevitable puede ser la Jubilación, todos sabemos que si cumplimos los requisitos y tenemos la edad en algún momento nos vamos a jubilar. O sea, es una contingencia que va a suceder en algún momento. Hay otras contingencias que son imponderables, solo suceden, como podría ser un accidente de trabajo, (nadie tenía previsto accidentarse). Y después hay contingencias positivas y negativas, una contingencia positiva puede ser la llegada de un bebé a la familia, una contingencia negativa podría ser el matrimonio, o un accidente de trabajo. Lo que tienen en común todo este tipo de contingencias es que generan consecuencias para el trabajador: o una reducción de su ingreso económico o bien una erogación extra todos los meses. Por ejemplo si yo tengo un bebé, estamos todos muy felices, pero la verdad es que en casa hay cada vez más gastos, y si yo tuve un accidente de trabajo, mi capacidad laboral se reduce, y puedo, ya sea quedar desempleado o ver reducidas mis tareas y pasar a tener menos ingresos. Entonces ante esas contingencias que afectan el bolsillo de los compañeros, viene la seguridad social a dar una mano. Ese es un aspecto del Derecho Laboral.

Otro aspecto es el de las relaciones individuales que están básicamente reguladas en la Ley de Contratos de Trabajo, que regula desde que el contrato nace, hasta que el contrato muere. Todos sabemos que no hace falta la firma de un papel para que exista Contrato de Trabajo y a su vez el único modo de extinción no es ni la jubilación ni la renuncia ni el despido con o sin causa sino que hay otros y todo eso está enumerado y tratado en la Ley de Contratos de Trabajo. A su vez también se tratan todas las vicisitudes de la vida, contrato, remuneración jornada, fraude laboral, todo eso se encuentra en la Ley de Contratos de Trabajo.(LCT)

LCT que está nuevamente estructurada en orden al principio protectorio. Algo que quisiera destacar, una de las derivaciones o de las consecuencias del principio protectorio es que en el Derecho Laboral tenemos otra particularidad, a diferencia del Derecho Civil o de otros derechos, que es que en el Fuero Laboral se altera la prelación de normas. En criollo: Nosotros tenemos una pirámide jurídica en donde las leyes están ordenadas verticalmente de la más importante a la de menor importancia. Desde la Constitución Nacional, los Derechos Internacionales, las Leyes Nacionales, las Leyes Provinciales, en paralelo la jurisprudencia de las distintas cortes y tribunales. Ese es el orden normal que rige por ejemplo para el Derecho Civil. En el fuero Civil, si una ley contradice la Constitución Nacional, esa ley no se aplica.

En el caso laboral se altera el orden de prelación, y con esto lo que queremos decir es que No importa qué ley dice qué cosa, siempre se va a aplicar la que tenga la norma más favorable para el trabajador. Si la ley de Contrato de Trabajo dice que las vacaciones van a ser de 15 días, y el convenio, que en teoría estaría por debajo dice otra cosa mejor para el trabajador se va a aplicar el convenio. No importa que la ley esté más arriba. Por eso es que cuando un profesional afronta la tarea de asesorar, compañeros, tiene que estar bien actualizado acerca de lo que dicen el Convenio Colectivo, la Ley, los Tratados Internacionales, porque siempre va a ganar lo que más favorezca al trabajador.

 

Y llegamos al Derecho de las Relaciones Colectivas del Trabajo. Yo creo, y lo dejé para el final que no hay Derecho Laboral sin Relaciones Colectivas. Todas las conquistas, absolutamente todas, fueron fruto de la lucha de los obreros organizados. Y no solamente las conquistamos gracias al movimiento obrero sino que también cuando tengamos algún tipo de problema, vamos a caer en los Delegados para pedir ayuda, por lo tanto, los derechos empiezan y terminan en el Derecho Colectivo. El Derecho Colectivo está estructurado también a modo de pirámide con tres aspectos:

  • La Negociación Colectiva de los Convenios,
  • los Conflictos Colectivos de Trabajo y
  • el Modelo Sindical Argentino.

En cuanto a la Negociación Colectiva está en la ley 14250, nosotros tenemos la instancia del diálogo con los sectores empresariales. Fruto de la negociación existe ese instrumento jurídico que tiene alma de ley y forma de contrato que es el Convenio Colectivo de Trabajo.

Si la negociación falla caemos en el segundo vértice del derecho colectivo que es el Conflicto Colectivo de Trabajo, esto está regulado en la Ley 14786. Siempre viene al imaginario que el conflicto colectivo por antonomasia es la huelga, pero existen distintos tipos de acciones que tienen los trabajadores para manifestar su descontento e ir al conflicto con el sector patronal, como puede ser un paro intermitente, como puede ser una sobreproducción, y está todo reglamentado en la ley.

Y dejo para lo último algo en lo que quisiera explayarme un poquito que es EL MODELO SINDICAL ARGENTINO.

Nosotros contamos hoy con la ley 20551 que es para mí la ley fundamental por todo lo que hemos hablado. La causa de toda la legislación laboral y de todas las conquistas que tenemos en la actualidad. No siempre tuvimos una ley de Asociaciones Sindicales, claramente la primer ley llegó con Perón, en orden a esto que hablábamos antes, de que Perón quería un movimiento obrero fuerte, con Perón, como decíamos, los Delegados dejaron de ser delincuentes para sumarse a la mesa de discusión política y de toma de decisiones, entonces Perón necesitaba un movimiento obrero que estructure, que fuera la columna vertebral del movimiento nacional y popular.

Con la Revolución Fusiladora no solo nos bombardearon la plaza, no solo nos mataron a Bayo y a Tango, no solamente hicieron las atrocidades que hicieron, entre otras cosas, se llevaron puesta la ley de Asociaciones Sindicales que Perón nos había dado. Hubo un claro interés de atomizar el movimiento obrero y restarle poder. Derogaron una ley sancionada por el Congreso Nacional por medio de un Decreto, lo mismo hicieron con una Constitución. En el 58 con Frondizi y con un acuerdo que había con Perón se sanciono la ley 14455, que volvía a establecer el modelo sindical argentino con un agregado que es la estabilidad del delegado gremial. Como los Delegados ya venían sufriendo persecución en la Revolución mal llamada Libertadora, se estableció en esa ley además que no podían ser perseguidos políticamente en sus puestos de trabajo.

En 1978, con los militares en el poder, una vez más nos volvieron a arrebatar la ley de Asociaciones Sindicales y se estableció la ley 21400 que no solamente hizo trizas el modelo sindical argentino sino que a eso le agregaba que se permitía despedir con causa a todo aquél que llevara la política a la fábrica o que intentara continuar con el modelo sindical en la clandestinidad.

Con el Alfonsinismo se produjeron dos cosas importantes. La primera fue el intento de establecer lo que se llamó la ley MUCHI (ministro de trabajo de Alfonsín), todos sabemos que Alfonsín tenía una relación muy particular con el movimiento obrero, y  lo que intentaron fue sancionar una ley de Asociaciones Sindicales que no tuviera las principales características del modelo sindical, que no tuviera personería gremial, que tuviera límite en los mandatos, etc. Una ley completamente diferente a la que teníamos con Perón. Claramente los obreros se organizaron una vez más y se llevaron puesto al ministro de trabajo, que tuvo que renunciar. Y se sancionó la ley como la tenemos hoy por hoy que es la 23551.

Con este racconto histórico quise explicar cuándo la tuvimos  y cuándo no la tuvimos para poner de manifiesto que, siempre al mismo sector le perjudicó que los obreros estuvieran organizados y fueran fuertes. A veces detrás de palabras bonitas y de discursos que suenan lindo,  y que por lo tanto a uno lo ponen incómodo cuando se tiene que poner en contra y oponerse, vienen a por lo más importante que tiene un trabajador que son los gremios. Atrás del discurso lo que quieren es tirarnos por la cabeza Libertad Sindical, Democracia Sindical y si nos tenemos que oponer nos ponen en un lugar incómodo porque pareciera que uno está en contra de la Democracia y no es así.

Entonces hay que elaborar argumentos categóricos para poder defender lo que tenemos. Yo no tengo la intención de agredir al actual gobierno ni de tomar partido sino que solo me voy a remitir a analizar tres cuestiones:

  • Una es el Presupuesto del Año próximo: toma deuda y a su vez realiza o habilita la emisión monetaria para pagar esa deuda que se pide, reprimariza la economía, abre las importaciones, resta plata a la Industria, en consecuencia, llegaron con el speech, quizás de la pobreza cero y el presupuesto manifiesta que vamos a tener un año complicado el año que viene.
  • A eso yo le agregaría el análisis entre todos de dos notas periodísticas, una se publicó en el portal Gestión Sindical que está en Internet, en donde una diputada nacional Soledad Carrizo de la Unión Cívica dice que para ella hay que reformar la ley de Asociaciones Sindicales.
  • Otra es una nota publicada en La Nación que no tiene desperdicios, es una nota publicada el 26/7/16, nada más y nada menos que en la Editorial, todos sabemos que los editoriales de La Nación no están dirigidos al público lector sino que son tiros por elevación al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo Nacional. En esa nota, y les leo los contenidos textuales porque son muy fuertes: “se pide una reforma de las relaciones laborales, legal y estructuralmente, tanto en su aspecto individual como colectivo. Se establece que las normas laborales de protección al trabajador desalientan la inversión y la productividad. La negociación salarial debe tener en consideración la productividad y los límites y posibilidades de cada empresa. Se debe asignar mayor importancia a acuerdos laborales de nivel menor. Se debe evitar la carrera entre dirigentes que se quieran superar unos a otros. Se tiene que eliminar la obligatoriedad de homologación de la autoridad administrativa. Se tiene que demandar trabajo calificado y flexibilizado. Se tienen que flexibilizar las contrataciones. Se tienen que reducir los costos laborales. La jornada tiene que ser variable y flexible. La indemnización por despido se tiene que sustituir por un sistema contributivo que ampare al trabajador frente al desempleo, estableciendo costos previsibles para las empresas. La reforma laboral es sin duda uno de los puntales del cambio estructural que puede llevar a la Argentina al primer mundo que nunca debió abandonar.”

El primer mundo donde nos quiere llevar La Nación es el primer mundo del dumping social, donde en Indonesia por dos pesos le pagan a la gente para que trabaje horas y horas sin vacaciones, sin aguinaldos, entonces para mí realmente es preocupante una editorial de ese tenor y me parece que todos tendríamos que estar alerta, porque por lo primero que van a venir es por la ley de Asociaciones Sindicales.

Van a intentar atomizarnos, van a intentar restarnos poder. Con los despidos estamos perdiendo afiliados, estamos perdiendo musculatura, si encima vienen por el modelo sindical, que puede tener todas las fallas y que podemos hacer una gran mesa redonda y podemos discutir ahora quien esté a favor de los mandatos ilimitados, habrá quien esté en contra, pero yo no quería terminar esto sin decir que a pesar que este cierre puede resultar medio pesimista, la verdad es que siempre el movimiento obrero salió airoso, nos han sacado la ley de asociaciones sindicales a través de las armas y acá estamos.

Hay que tomarlo como una llamada de alerta, pero algo que nosotros podemos resistir tranquilamente.

Y por último, como para hacer una comparación, yo creo que sobre nosotros pesa un gran prejuicio que estamos en condiciones de revertir. Prejuicio creado y recreado por aquellos a quienes no les conviene que nosotros estemos organizados. Sobre nosotros pesa el siguiente prejuicio: Quizás un compañero está teniendo un problema y en lugar de consultarnos a nosotros va y le pregunta a su jefe. Pero eso es creado y recreado, y pongo a título de ejemplo, nada más, por los medios de comunicación.

Entonces yo le contestaría a esta diputada que quiere reformar la Ley de Asociaciones Sindicales, a qué Sindicato está afiliada ella o cuál es su militancia sindical para decir eso, cuál es su fundamento para cambiar la Ley de Asociaciones Sindicales, y muy probablemente la respuesta sea “porque sí y se terminó”. Porque no tienen argumentos para venir a decirnos a nosotros cómo nos tenemos que organizar. Por qué nosotros no le decimos a un juez que democratice la justicia. Los jueces son elegidos, y es algo de lo que puedo hablar porque soy abogada, y entiendo perfectamente cómo se maneja esa corporación, Los jueces quién los elige, no sabemos, ¿cuánto duran en sus cargos? De manera vitalicia. ¿A quién rinden cuentas por las sentencias que dictan? Si un juez dicta una sentencia aplicando mal una ley. Digamos que no le rinde cuentas a nadie. Y esos sectores que no quieren democratizar la justicia vienen a decirnos que nuestro compañero, que va a elecciones, que tiene la representatividad y el apoyo de sus compañeros no es democrático.

Así que compañeros, yo quería terminar diciendo esto. Que cuidemos la ley de Asociaciones Sindicales y que ojalá la victoria final redima todas las frustraciones. Muchas Gracias.

 

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