Asesinato de Augusto Timoteo Vandor

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Este 30 de junio se cumplen 48 años del cobarde asesinato del compañero Augusto Timoteo Vandor.

Su enérgica trayectoria de luchador sindical es larga y apasionante.

A finales de la década del 60 la Argentina estaba inmersa en una profunda conmoción social y política. En ese contexto de luchas internas y divisiones dentro del peronismo, Vandor había protagonizado momentos de duros desencuentros. Esa situación se resolvió finalmente a comienzos de 1969 durante el encuentro decisivo que mantuvo con el General Perón en Irun (España).

El 29 y 30 de Mayo de 1969 estalló el “Cordobazo” en la ciudad de Córdoba. El gobierno militar de facto encabezado por el dictador Juan Carlos Onganía se encontraba muy debilitado por esa verdadera pueblada. La UOM era el gremio más poderoso de nuestro país y Vandor, apodado «El Lobo» era nuestro líder, y por lo tanto el más importante dirigente gremial de esos momentos históricos.

Sus estrategias, su estilo y su táctica habían sido de fundamental importancia durante la dictadura de Onganía. Se habían tomado medidas tales como el paro de 1967 y la ejecución de un plan de lucha que incluyó la ocupación de 300.000 establecimientos. Sin muertos ni heridos la UOM logró movilizar a miles de personas en las tomas de fábricas. Todo su temple, toda su habilidad tenía como meta la defensa de los trabajadores.

Como ejemplo de esa férrea defensa, en esta oportunidad reproducimos las palabras que dirigiera Vandor, sobre la situación de la clase obrera, el 21 de marzo de 1969, tres meses antes de ser asesinado.

«Durante años solamente nos han exigido sacrificios. Nos aconsejaron que fuésemos austeros: los hemos sido hasta el hambre. Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos, así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que participemos. Les decimos: ya hemos participado, y no como ejecutores, sino como víctimas en las persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones, en los desalojos. No queremos ya esta clase de participación. Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar, en el punto donde otros las dejaron, las viejas banderas de lucha…»

Fue una fría mañana en Buenos Aires ese trágico Lunes 30 de Junio de 1969. Eran las 11:30, cuando un grupo comando hizo estallar una bomba en la sede de UOM, el compañero Vandor se encontraba trabajando en su despacho.

Su muerte nunca fue esclarecida.

Hoy los metalúrgicos honramos con orgullo y profundo dolor a nuestro compañero.

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